Y poder mirarte y sonreír sin motivo, y que tu me devuelvas la mirada y la sonrisa y te acuerdes de aquellos días en los que me besabas sin mas, en un banco, en el césped, en un pequeño muro de una calle sin nombre, en medio de la acera o cuando me abrazabas porque tenia frió, y siempre me decías: -Pero tráete una sudadera tonta- y yo te respondía: - Ya es que siempre se olvida.
Lo que nunca supiste es que me la olvidaba a posta..